Cuando no te sientes deseado en el ambiente swinger
Seamos honestos: casi todos
llegamos al ambiente swinger nos hemos llegado formar la misma película en la
cabeza. Imagínate: luces bajas, miradas cómplices, propuestas indecorosas y una
fila de personas esperando su turno para bailar contigo bajo las sábanas.
La fantasía vende, y vaya que ilusiona.
Pero la realidad a veces tiene menos brillo de neón y más
silencio incómodo:
•
Tu pareja no busca la fantasía con las ganas que
esperabas.
•
Las amigas o amigos del ambiente parecen más
interesados en la barra libre que en ti.
•
Y de repente, en lugar de sentirte la estrella
de la noche… te sientes como extra en tu propia película.
¿Y qué pasa cuando eso ocurre? Bueno pues lo más común es
que nuestra mente empieza a dar vueltas ideas como:
•
“¿Será que no soy atractivo?”
•
“¿Será que a mi pareja ya no le gusto?”
•
“O tal vez este estilo de vida no es para mí…”
Antes de dramatizar (y cancelar
tu suscripción al club más cercano), respira. Lo que estás sintiendo es más
común de lo que imaginas, y no significa que “tú estés fallado”.
El problema no siempre es el sexo
ya que se pueden ensayar mil posiciones, pero si no te sientes deseado y
valorado, nada sabe igual.
Lo que realmente suele doler en el ambiente no es la falta
de orgasmos, sino esa ausencia de señales claras:
•
La mirada que dice “me encantas”.
•
La complicidad que expresa valor a lo que “se
dice y se hace”
•
La iniciativa espontánea de tu pareja que
demuestra “te elijo a ti y por eso busco activamente cumplir tus fantasías”.
Esto es un gesto de validación erótica enorme: no solo te
escucha, sino que se involucra activamente en que lo que sueñas pueda hacerse
realidad.
Porque sentir que tu pareja disfruta contigo está bien… pero
sentir que tu pareja se esfuerza y busca la manera en darte placer y hacerte
sentir especial, incluso aquel que tu mismo no te has atrevido o animado a
buscar, es de otro nivel.
¿Validación erótica? Si, esto lo podemos entender
mejor, como cuando alguien menciona: “No me siento satisfecho en el ambiente
swinger”, “No se qué me gusta” o “Siento que esto no me llena”, lo que leo
entre líneas es:
•
Necesito sentirme visto.
•
Necesito sentirme elegido.
•
Necesito saber que valgo eróticamente.
•
Y necesito sentir que mis fantasías también
importan para mi pareja.
Tres claves ConSentido para darle la vuelta a esta situación
1. Con tu pareja
Olvídate por un momento de pedir maratones sexuales. Lo que
hace falta muchas veces es un cambio en las señales de deseo.
•
Expresa lo que sientes sin culpar: “Me encanta
cuando me buscas, me hace sentir deseado. Y me emociona aún más cuando sé que
te interesa que pueda cumplir mis fantasías, porque ahí siento que realmente me
escuchas y me valoras”.
•
No se trata de cumplir absolutamente todo, sino
de mostrar interés, creatividad y disposición para hacer del deseo de tu pareja
un proyecto compartido.
2. En el ambiente swinger
Recuerda: no eres un “producto” en exhibición que debe
gustar a todos. El valor de tu experiencia no se mide por cuántos te eligen,
sino por qué tan genuina es la conexión que construyes por eso deja la culpa
fuera el sexo no tiene por qué ser visto como un destructor de la amistad por
el contrario puede ser una experiencia sensual, divertida, enriquecedora, pero
sobre todo de un ambiente seguro y empático donde tu pareja también sea
cómplice de tus deseos, la experiencia será mucho más nutritiva.
Si entras con la expectativa de conseguir siempre una
validación masiva, es altamente probablemente salgas con vacío.
3. Contigo mismo
El deseo comienza en el espejo.
•
Cuida tu cuerpo, tu imagen y tu energía:
sentirte bien contigo se nota y atrae.
•
Reconoce tus cualidades fuera de lo sexual:
humor, carisma, intelecto, caballerosidad, ternura… el erotismo es más amplio
que el físico.
•
Y recuerda: el verdadero afrodisiaco es la
seguridad.
Porque cuando tu pareja te desea, te busca y, sobre todo, se
compromete a hacerte vivir tus fantasías, el ambiente swinger deja de ser un
escenario de inseguridades y se convierte en un laboratorio de confianza y
placer compartido. Y ahí, créeme, es donde ocurre la verdadera magia.
Si no te sientes deseado, no significa que estés en el lugar
equivocado. Significa que necesitas afinar la brújula, para ello tu Psicólogo
ConSentido te puede apoyar y guiar en el proceso y dejar que la magia fluya.
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